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lunes, 4 de mayo de 2009

Reseña sobre el texto extraído de“Lenguas y dialectos de España” de García Mouton

El texto nos acerca a las realidades lingüísticas desde el respeto e intentando explicar las evoluciones lingüísticas citando, pero no basando su explicación, en el entorno político y social de las zonas de los hablantes.


Lengua, dialecto y habla
Comienza el autor enumerando las diferentes lenguas que conviven en España: castellano, catalán, gallego y vasco así como apunta que existen “variedades dialectales”.

Prosigue con la aclaración de los términos lengua, dialecto y habla, a fin de evitar confusiones en la lectura. Aunque todos tienen en común que sirven para comunicarse, es la actitud de los hablantes frente a estos términos lo que las diferencia.

Mientras que la lengua se rige por una norma, se usa entre personas cultas y se difunde a través de las instituciones oficiales y públicas (enseñanza, medios de comunicación, etcétera) en una amplia comunidad; el dialecto es considerado una variante lingüística. Es un sistema lingüístico derivado y que depende de la lengua del que evolucionó.

El dialecto, además, no alcanza la dimensión culta ni suele tener una norma elaborada. Y se suele limitar a una zona concreta y usar en ciertos ámbitos, usándose en otros, la lengua.

En España, un hablante que no hable el dialecto podrá entenderse con uno que sí, debido a la proximidad entre las lenguas y las variedades, exceptuando algunos dialectos del vasco.

El habla a veces se puede confundir con el dialecto. Son variedades lingüísticas restringidas a una zona muy concreta que incluso pueden variar de pueblo a pueblo. Existen numerosas causas extralingüísticas en el desarrollo de dialectos y hablas, entre ellas las políticas, sociales, culturales, geográficas y estratégicas.

Se suele valorar entre los hablantes más una lengua que un dialecto y éste a su vez más que un habla.

Clasificación de dialectos

Existen varias formas de clasificar los dialectos:

-Variedades diatópicas o geográficas (leonés, aragonés, etcétera): Es la clasificación originaria.
-Variedades diastráticas: Distintos niveles dentro del mismo sistema lingüístico (culto, popular, etcétera).
-Variedades diafásicas: Distintos estilos de comunicación (coloquial, formal, etcétera).

El bilingüismo y la diglosia

Otros términos que se explican en el texto son el bilingüismo y la diglosia.
El primero hace referencia a la convivencia de un hablante con dos lenguas en un mismo ámbito.
El segundo, la diglosia, hace referencia a la misma convivencia pero con la peculiaridad de que una de las lenguas resulta favorecida frente a la otra.

Antecedentes sobre la formación de las lenguas de España


Aquí se expone cómo la evolución histórica en la península ibérica ha conformado el mapa lingüístico actual.

Desde antes de la invasión romana las tierras “de paso” han tenido una mayor influencia lingüística de otras lenguas. Sin embargo, es el latín la lengua que se impone a cualquiera lengua prerromana, a excepción del vasco.

Y es el latín, mezclado con estas otras lenguas, lo que provoca la diversificación actual.

Tras la época romana, visigodos, musulmanes y la época de la Reconquista son los que dibujan el mapa definitivo. Ésta última etapa y el modo en que fue ejecutada es crucial para entender la evolución de las diferentes variedades a lenguas (catalán, gallego) y la no evolución del leonés y aragonés sino en lo que fue el castellano.

Además se apuntan las peculiaridades del castellano en las diferentes comunidades lingüísticas.

En resumen, el texto nos invita a reflexionar sobre el concepto de lengua y variedad lingüística y sobre la evolución histórica de éstas en España.

martes, 14 de abril de 2009

Reseña sobre el texto extraído de “El abecé de la pragmática” de Graciela Reyes

El texto nos introduce en el universo de la pragmática. En su definición y en la descripción del origen y tendencia actual de esta nueva disciplina.

El significado contextual
La autora nos advierte que, si bien todos los estudios relacionados con la pragmática nos acercan a la definición de contexto, no son pocas las controversias generadas en torno al mismo. A lo largo del texto son muchas las anotaciones sobre las discrepancias entre lingüistas y entre los mismos pragmatistas.

A partir de aquí, la autora nos ilustra con el análisis del objeto de estudio de la pragmática.

Existen dos tipos de significado, el significado de la oración y el significado del hablante. La semántica estudia el primer tipo de significado y la pragmática el segundo.

La pragmática se puede entender como una subdisciplina de la gramática, como defiende la autora, aunque algunos lingüistas la localizan fuera.

La lengua es algo convencional, no natural. La pragmática estudia la porción de significado que no es convencional, gramatical, que no está sujeto a reglas. Esto hace que genere cierto recelo su estudio.
La semántica relaciona unas formas lingüísticas con los objetos del mundo que esas formas representan, pero no se pregunta para qué le sirve a un hablante emitir esas formas en un contexto comunicativo: ésa sería la tarea de la pragmática.

Los deícticos
La lengua posee elementos gramaticales que codifican algunos aspectos del contexto. Entre éstos se encuentran los deícticos: hacen conexiones entre lo que se dice y entidades del contexto. Aluden al contexto: a quién va dirigido el mensaje, al tiempo de la acción, etcétera.

Los deícticos están en el límite entre la semántica y la pragmática. A partir del momento en que, para asignar significado a expresiones lingüísticas debemos recurrir al contexto, estamos haciendo pragmática.

Muchos lingüistas creen que la pragmática empieza y termina en esas expresiones y deícticos.
Lo que no está en la gramática no es lingüístico y, por tanto, no puede ser objeto de una ciencia lingüística. Los diferentes deícticos y convenciones cubren parte de ese significado pero no todo.
Se deja fuera de la lingüística muchos fenómenos.

Existe un desnivel entre el significado literal y el significado que podríamos llamar “real”, el que el hablante quiere realmente transmitir. No se trata de un mero exceso de significado, sino de un “verdadero desplazamiento”. El hablante dice algo que está más allá de sus palabras.

Tipos de contexto
En general se entiende como el “conjunto de conocimientos y creencias compartidos por los interlocutores de un intercambio verbal y que son pertinentes para producir e interpretar sus enunciados”.

Hay varias teorías sobre el contexto. Se suelen asumir tres tipos: el lingüístico (llamado a veces, cotexto), el situacional (datos del entorno físico inmediato) y el sociocultural (condicionamientos sociales y culturales)

Un aspecto del contexto sociocultural está constituido por los marcos de referencia: los enunciados se interpretan siempre dentro de un marco “metacomunicativo” que clasifica la situación de habla y el papel de los participantes: “hablamos en serio” o “hablamos en broma”. El marco hace presuponer cosas y ayudar a interpretar el lenguaje y a asociar unos significados con otros.

Además, puede pasar que las condiciones sociales que rigen el uso del lenguaje sean más poderosas que las propias reglas de la gramática.

¿Qué es la pragmática?

No está muy claro. Varias definiciones de varios autores: Levinson, Georgia Green, Horn, Sperber y Wilson y su teoría de la relevancia y el conocimiento contextual o Mey con un enfoque más social.

En cualquier caso, la pragmática entronca con otras disciplinas como la psicología cognitiva, la antropología cultural, la filosofía, la sociología y la retórica.

A la lingüística del siglo XX le ha costado mucho admitir que lo extralingüístico deba formar parte del objeto de la lingüística. Saussure, padre de la lingüística moderna, marcó una frontera entre la lengua y el habla. Para Saussure el único objeto posible de la lingüística es la lengua. Al eliminar todo lo que parece intratable, “expulsa de la lingüística al hablante”.
La lingüística generativa y transformacional fundada por Chomsky, también trabajaba en esta misma dirección.

Esta voluntad teórica ha ido cambiando en los últimos treinta años donde ha surgido la pragmática.
A fines de los setenta la lingüística se ve en dificultades para explicar ciertos fenómenos que solo pueden explicarse acudiendo a la noción de contexto.

El valor explicativo del contexto para describir regularidades y generalidades del lenguaje se glosa en este texto con algunos ejemplos. Como es el del orden de las palabras o distribución de la información: “No hay tomates” por “Tomates no hay”, donde ésta última necesita de un enunciado anterior o un marco de referencia, por ejemplo, “ensalada”, para entender su significado.

O Los tratamientos “usted” y “tú”, que también son un ejemplo donde la pragmática está presente. Necesitamos conocer algo más de lo que gramaticalmente se escribe.

La consecuencia de estos ejemplos es que es necesaria la explicación pragmática para describir una serie de regularidades lingüísticas y que es muy difícil estudiar el lenguaje al margen del uso.

La teoría de los actos del habla

Austin, filósofo, y su discípulo Searle, fueron los iniciadores de la pragmática moderna con su teoría de los actos de habla.
La idea es que el lenguaje no solo sirve para describir el mundo, sino también para hacer cosas.

Austin distingue dos tipos de enunciados: asertivos o constatativos, admiten asignaciones de verdad o falso y los performativos, a los que se asigna la condición de “felicidad”, como consecución o no de una acción. En este tipo, “hablar es hacer”.
Posteriormente matiza esta oposición entre constatativo y performativo admitiendo que todas las oraciones son performativas, que sirven para cumplir actos, aunque no sea explícitamente.

Todas las oraciones tienen “significado” y “fuerza”: Significado del enunciado, lo que las palabras dicen; fuerza de la enunciación, lo que las palabras hacen.

A esto se puede agregar un tercer acto posible, el “perlocucionario”, por el cual se producen efectos en el interlocutor (convencerlo, sorprenderlo, asustarlo).

Searle intenta extraer reglas de los actos de habla. Reglas semánticas constitutivas que determinen qué tipo de emisión lingüística, en qué circunstancias, cuenta como tal acto de habla.

La teoría de los actos de habla influyó mucho en las nuevas corrientes lingüísticas, que veían el lenguaje como acción.

En el contexto operan una serie de expectativas sobre la conducta lingüística del interlocutor, que contribuyen a formar el significado de lo que nos quiere decir.

El significado intencional

Uno de los pilares de la pragmática es la noción de significado intencional, la intención del hablante.
Válido para todos los actos de habla. La diferencia entre decir, querer decir y decir sin querer. Comunicarse es lograr que tu interlocutor reconozca nuestra intención.

Grice elaboró dos teorías, la del significado “no natural” y la de las implicaturas. El significado intencional lo denomina “no natural” y lo formula. Interpretar lo que otro dice es reconocerle una intención comunicativa.

La pragmática actual

En resumen, la autora nos indica que la pragmática surge de un descontento dentro de la lingüística; cómo ha surgido en un entorno hostil.
Que comparte intereses por la relación entre lenguaje, sociedad y cultura con otras disciplinas del discurso, sobre todo con la sociolingüística y con el análisis de la conversación.

También comenta que la tendencia actual parece concentrarse en dos conjuntos de problemas interconectados: asuntos relacionados con la estructura de la lengua, como el orden de las palabras en un enunciado y los deícticos. Y por otro, los mecanismos de inferencia que hacen posible la comunicación: el problema de la discrepancia entre significado lógico o gramatical y significado contextual, la ironía, y el porqué elegimos una forma complicada para comunicarnos.

viernes, 3 de abril de 2009

Reseña sobre el texto extraído del libro: ”Metáforas de la vida cotidiana”, de LAKOFF, George y JOHNSON, Mark, Cátedra, Madrid, 1991.

En este texto los autores nos acercan al mundo de la metáfora.

Basándose en el principio clásico del origen de la metáfora y su clasificación en metáforas vivas y fósiles, trazan una nueva visión sobre este fenómeno lingüístico.

Se apunta la influencia de Whorf como punto de partida en sus investigaciones.

Los autores plantean una clasificación donde tanto metáforas vivas como fósiles constituyen un todo común dinámico y activo.

En el texto se alude a los mecanismos de construcción de las metáforas y su resultado (catacresis, “frases hechas”, metáforas plenas, el isomorfismo, etcétera); a su origen incierto y propio de cada lengua. Además de exponer con claridad la necesidad de expresarnos mediante metáforas y la analogía de las mismas en las diferentes lenguas.

Así, definen estos grupos de metáforas:
Metáforas de orientación, metáforas ontológicas y metáforas estructurales.

Básicamente fundamentada en dos ejes:
Que “las metáforas impregnan el lenguaje cotidiano, formando una red compleja e interrelacionada para la que tienen pertinencia tanto las creaciones más nuevas como las 'fosilizaciones'” (p.12)

Y esta red afecta a las representaciones internas, a la visión que el hablante tenga del mundo.

Los autores presentan un modelo donde los campos metafóricos del lenguaje y la experiencia están en continuo enfrentamiento.

Es esta clave experimental la que marca la diferencia con trabajos anteriores y el aporte fundamental de Lakoff y Johnson al estudio de la metáfora. Su arraigo con la vivencia experimental del ser hablante.

martes, 31 de marzo de 2009

Proyecto Creativo sobre el Diccionario

"El Diccionario y los Vulgarismos" es un proyecto audiovisual realizado como práctica dentro de la asignatura de "Lengua Española".
La premisa era la siguiente:
Hacer un proyecto creativo donde el diccionario fuera el protagonista y donde la palabra tuviera también un protagonismo especial.

El equipo de Spanish Wika cree que el objetivo se ha cumplido. Haciendo una llamada de atención, con este producto, sobre el uso de los vocablos.
Tanto de los que se usan en un contexto equivocado, por desconocimiento de su significado, como por ejemplo, el uso de la palabra "morriña" en lugar de "modorra"; como los empleados tras una incorrecta regla de derivación: mondarina, carnecería, etcétera.
Además, el uso de vocablos propios de diferentes jergas, debe ser contrastado con la norma, cuando queramos emplear un lenguaje correcto.

Este es el proyecto:



martes, 17 de marzo de 2009

Reseña sobre el texto extraído del libro: “MORFOLOGIA LEXICA: LA FORMACION DE PALABRAS” de Soledad Ortega Varela

En este texto la autora nos acerca al proceso de creación del vocabulario en la lengua española.

Sobre la formación de palabras

En primer lugar se realiza un repaso a las diversas fuentes de vocabulario de la lengua española: vocablos heredados del latín vulgar (voces patrimoniales), semicultismos y cultismos o latinismos.
Que producen distintas derivaciones de vocablos.

También se apuntan otras fuentes de léxico: del griego los helenismos, así como los llamados préstamos de otras lenguas: arabismos, anglicismos, etcétera.

En relación con estos préstamos realiza un análisis de los mismos, clasificándolos en:
a)Extranjerismos: Donde la lengua española adopta la palabra tal cual: Ejemplo: “reality show”.
b)Adaptación del extranjerismo: Se usa como basa la palabra extranjera y se adapta a nuestra lengua: Ejemplo: hamburger/ hamburguesa.
c)Calco semántico: traducción del extranjerismo: Ejemplo: “perrito caliente” por “hot dog”.
d) Otro préstamo semántico, este por imitación: Incorpora por imitación el significado que tiene en otro idioma. Por ejemplo: agenda (como tareas del día).
f) Préstamo morfológico: ejemplo, el sufijo “–al” para adjetivos. Ejemplo: del inglés “minimal” a minimalista.

El vocabulario español se enriquece también gracias a procedimientos internos, a través de mecanismos formales o morfológicos.

Formación de palabras

La derivación es el procedimiento mediante el cual se forman palabras nuevas mediante el uso de afijos (prefijos y sufijos, etcétera) y la composición.
El latín y el griego son una fuente directa de derivación para la creación de términos para la ciencia y la tecnología.

Otros términos nuevos son los denominados neologismos semánticos. Son aquellos que se forman mediante recursos semánticos como la metáfora, la metonimia, la elipsis y la “etimología popular”.
Algunos ejemplos de estos recursos:
Metáfora:
“Bocacalle”:
Usa la palabra “boca” para componer una palabra ajena a su significado aislado.
Metonimia:
“El abuelo ha puesto el belén”:
Se usa la palabra “belén”, que es el nombre de una población, para denominar el objeto decorativo navideño que representa el nacimiento de Jesucristo en la tradición cristiana.
Elipsis:
“Anticongelante”:
Uso del adjetivo “anticongelante” para denominar “líquido anticongelante”, eliminando el sustantivo “líquido”.
Etimología popular:
“Vagamundo”: Palabra aceptada en el diccionario (no siempre se aceptan), y que refuerza la semántica de la palabra usando “–mundo” en lugar de “–bundo”, en su composición. Estas palabras se generan y popularizan.

También la autora hace referencia a la terminología, conjunto de palabras propio de una determinada profesión, ciencia o materia que son formadas a través de procedimientos que califica de “formaciones de laboratorio”(p.10). Normalmente se trabaja con términos que provienen del latín y del griego.
También hay palabras ya existentes que toman dentro de la terminología específica un significado distinto. Es el caso de “bucle” en informática.

Otras creaciones léxicas proceden del uso literario: autores que se inventan palabras jugando con su fonética, etimología, etcétera.

Más creaciones léxicas son los vulgarismos y coloquialismos. Generalmente no aceptadas en la norma. Proceden de un uso erróneo de los procesos de derivación.
Por ejemplo: “ostentóreo” (mezcla de estentóreo y ostentoso).

El análisis de las palabras complejas


Primeramente se realiza un análisis de los distintos morfemas:
-Lexemas (significado léxico).
-Morfemas ligados: (afijos). Que pueden ser, bien gramaticales( flexivos) o derivativos (tienen contenido léxico).

También se aborda el concepto de “tema”. Son aquellos lexemas que necesitan algo más que un afijo flexivo para constituir una palabra. Necesitan obligatoriamente algún afijo derivativo ó combinarse con otros lexemas.
Ejemplo: El lexema “eco”. Que puede formar por ejemplo, ecología o ecosistema.

¿Cómo segmentar las palabras?

La autora advierte que el conocimiento de los morfemas es fundamental para poder segmentar las palabras. A veces esta labor no es simple y se requiere el uso de la comparación con palabras de construcción similar para los casos que ofrezcan dudas en cuanto a la segmentación.
Ej: cafecito: café-c-ito ó caf-ec-ito.

Para terminar, el texto recoge el concepto de “alomorfía”. Morfemas con variantes formales que tienen semejanza formal y comparten el mismo significado.
Ejemplo:
Lluvioso y pluvioso.
Morfemas alomorfos: “lluvi-“ y “pluvi-“

En resumen, la autora recoge en el texto un repaso exhaustivo por la formación del vocabulario, atendiendo tanto a su origen como a su proceso de formación.

martes, 10 de febrero de 2009

Reseña sobre el texto “Sobre el estándar y la norma” de José Antonio Pascual Rodríguez y Emilio Prieto de los Mozos

Trata acerca de la necesidad de poseer un estándar y una norma de la lengua y de la controversia que supone dicha necesidad.

El estándar

Por un lado, nos muestra esta necesidad objetando que el lenguaje usado nunca será el estándar ni hay que obsesionarse con que esto sea así, y que los lingüistas no deben perder el tiempo en cuestiones meticulosas que no contribuyen a nada.

Nos ilustran sobre la variación lingüística como un hecho, “un atributo natural” (p.65). Para a continuación abordar la definición de estándar ligada a la noción de “prestigio, convención e historia”(p.66) de tal forma que la apreciación de la característica de “estándar” está vinculada a la que tenga la sociedad y su manera de relacionarse y enfrentarse con su propio lenguaje.

A lo largo del texto se critica la actitud de los lingüistas en relación a su excesivo rigor para con algunas tareas relacionadas con la lengua y su empecinamiento en discusiones peregrinas. Como el de dar diferente significado al término estándar así como el uso de la originalidad nominal o el casticismo como formas de aislamiento en el lenguaje.
Y el pretender que predomine el interés por cómo denominar algo por encima de estudiar su función . “Es evidente que poner nombres a los problemas no equivale a encontrar su solución”.(p.70)

El estándar “no es ni mucho menos la lengua de todos ni la lengua que se habla en cualquier ocasión”(p.73). No es ni la lengua común ni la general, el habla de la mayoría de la gente no está próxima al estándar. La lengua escrita se acerca más, pero en cualquier caso, son distintas.

Insisten los autores en advertir que la desviación entre el estándar y las variedades lingüísticas son propias de cada entorno social e incluso propias de cada individuo.

Pero una vez aceptada esta realidad, sí indican necesario la existencia de un estándar que ayude a la evolución de la lengua, “la ciencia necesita restringir el alcance de los términos que usa” (p.79) y “delimitar convenientemente el concepto de estándar no es ni mucho menos un acto de nominalismo” (p.79).

El estándar como modelo debe ayudar, por un lado a aglutinar las variedades lingüísticas y por otro a no banalizar el concepto que se tiene de la lengua.

La norma
En cuanto a la norma, los autores nos ilustran sobre cómo determinadas reglas permiten discernir lo permitido de lo no permitido en una lengua en cuanto a las elecciones gráficas, fonéticas, léxicas, sintácticas y morfológicas que el individuo tome y su grado de connivencia. Así, nos muestran ejemplos que van desde aquellos en que gramática y norma se confunden (usar “ungida” en lugar de “uncida”) y aquellos en que su uso es opinable y depende de la aceptación social de éste (decir “habían varias personas allí”).

Y nos advierten que “saber cuál es la norma prestigiada en una comunidad lingüística es importante para la propia supervivencia”(p.88) ya que “la falta de cadenas normativas no hace a los usuarios más libres”, ya que condiciona la relación con la sociedad.

Como conclusión, apelan al buen criterio de lingüistas y hablantes del español para un acercamiento, unos hacia la realidad social de la lengua y otros hacia la norma como guía social.

martes, 3 de febrero de 2009

FORMACIÓN DE LOS FEMENINOS : Otras terminaciones

La formación de los femeninos en un gran número de palabras de nuestra lengua se hace mediante los morfemas de género.

Un morfema es la unidad mínima significativa del análisis gramatical; p. ej., cant-ar, casa-s, cas-ero.

El morfema de género indica si la palabra es de género masculino o femenino, género que no siempre está relacionado con la categoría biológica de sexo.

Por ejemplo: la serpiente. Cuando hay serpientes hembras y machos.

En "La Celestina" de Fernando de Rojas, podemos leer:

“con la creencia en la muerte de la serpiente macho en el apareamiento —y de
la hembra en el alumbramiento de las crías”
.

Tipos de Morfemas de género:
- -o / -.a: perr-o, perr-a
- -e / -a: asistent-e, asistent- a
- morfema cero, -o / -a: doctor , doctor -a

Otras terminaciones:
- triz: act-or / ac-triz, emperad-or / empera-triz.
- isa: poet-a / poet-isa, profet-a / profet-isa.
- esa: alcald-e / alcald-esa, marqu-és / marqu-esa.
- ina: gall-o / gall-ina, zar / zar-ina.

Estas terminaciones derivan de la herencia respecto a las lenguas antiguas: del latín o el griego. Palabras que ya vienen formadas con género femenino desde estas lenguas. Existen femeninos con estas terminaciones aceptados por la Real Academia de la Lengua Española pero que generalmente no son usadas en la lengua estándar. Ejemplo: líder / lideresa.

Sobre esta formación del femenino encontramos la siguiente entrada en el blog de Montserrat Boix.

Otros ejemplos interesantes:

Ejemplo de "guardesa".

De "Papisa":

Emmanuel Royidis (Barcelona - 2000). La papisa Juana (traducida por Estela Canto de la versión inglesa de LawrenceDurrell). Edhasa. ISBN 84-350-9979-2.

Esta historia también fue llevada al cine: "La Papisa Juana", con Liv Ullmann, como protagonista.


Por otro lado, la formación del femenino no solo se ciñe a cuestiones de variación de morfemas, existen otros tipos de palabras cuyo femenino es meramente cuestión de cambiar el género del determinante o adjetivo que lo acompaña. Estos sustantivos reciben el nombre de nombres comunes respecto al género.Ej:el / la cónyuge.
Otros sustantivos forman su femenino con el uso de una palabra completamente diferente. Estos sustantivos reciben el nombre de sustantivos heterónimos.
Ej: hombre / mujer.
En el caso de las profesiones, por regla general, se forma con el morfema "–a " pero en muchos casos utilizando la misma palabra para designar el masculino y el femenino. Aunque algunos femeninos tradicionalmente han ido unidos al significado “esposa de” o a un significado despectivo.